La Renuncia de un General
El 18 de octubre de 1973 Arellano había llegado a Antofagasta. Mientras pasaba la noche en casa del General Joaquín Lagos, comandante de la 1ra División del Ejército y jefe de zona en Estado de Sitio, su comitiva estaba matando a catorce prisioneros. Sin respetar jerarquía y obrando a las espaldas de su oficial superior, Arellano puso en marcha la masacre programada para Antofagasta con colaboración del Servicio de Inteligencia Militar local y algunos oficiales subalternos de Lagos. En el momento de los hechos, Lagos no sólo era comandante de la 1ra División del Ejército sino también, a partir del golpe militar, el Intendente de la provincia de Antofagasta. A pedido de Arellano, el coronel Adrián Ortíz Gutmann, director de la Escuela de Blindados bajo comandancia de Lagos, puso a su disposición dos camiones para sacar a los prisioneros por la noche, sin autorización de Lagos, su superior.
La suma de 56 personas fue ejecutada en la jurisdicción de Lagos: 16 en Copiapó el 17 de octubre, 14 en Antofagasta el 18 octubre y en Calama fueron 26 los ametrallados en la madrugada del 19 de octubre.
Los militares ejercieron especial brutalidad, en muchos casos, despedazando con corvos a los prisioneros antes de fusilarlos. Cuando, en años posteriores, se le preguntó por qué no había entregado los cuerpos a las familias para entierro, Lagos explicó que le daba "vergüenza" que se descubriera la bárbara forma en que los oficiales del Ejército masacraron a los 14 hombres. (Ver Nomina de los Fusilados por la Caravana de la Muerte)
Recién la mañana siguiente del 19 de octubre, después de despedirse de Arellano, supo el general Joaquín Lagos lo que había sucedido esa noche. Unos 28 años después, recordando ese momento durante un programa de televisión, comentó:
"Me sentí con dolor, con impotencia, con rabia, con todo lo que se puede imaginar ante un hecho de esta naturaleza que hicieron en mi zona jurisdiccional y ante mis espaldas."
Ese mismo día pidió audiencia a Pinochet quien se encontraba de paso por Antofagasta y le pidió que aceptara su renuncia. Lagos se acuerde que en ese momento, el ex comandante en jefe se levantó a telefonear a Arellano. Al no localizarlo, Pinochet dejó el siguiente recado: "Díganle al general Arellano que no haga nada más."
Se cree que el alto a los asesinatos después de Calama se debe a la denuncia que hizo Lagos a Pinochet.
El 1 de noviembre Pinochet le devolvió el informe que Lagos le había redactado sobre lo sucedido, ordenando que borrara toda referencia a lo que había hecho Sergio Arellano Stark como su Delegado Oficial. En 1999, el general en retiro Joaquín Lagos reconoció que fue obligado a alterar el informe. También reveló que tomó la precaución de guardar el documento original rechazado por Pinochet. A más de 27 años después, gracias a la cautela del ex general Lagos, se pueden comparar los dos documentos. Lagos señala que debajo la lista de los ejecutados fue ordenado a borrar la frase "por orden del Delegado del Comandante en Jefe" y poner su propia firma. Así pasaría a ser el responsable de los crímenes cometidos en su zona jurisdiccional.
Efectivamente, cuando les tocó declarar ante el juez Juan Guzmán, ambos Pinochet (23 de enero de 2001) y Arellano (1999) afirmaron que la responsabilidad por las matanzas era de los "jefes de guarnición", en clara alusión al general Joaquín Lagos. No obstante sus maniobras para desviar la culpa, en junio de 1999 Guzmán procesó a los integrantes de la comitiva Caravana de la Muerte, entre ellos Arellano, por los delitos de secuestro calificado de 19 personas y en enero 2000 a Pinochet como autor inductor de los delitos de secuestro y homicidio calificados.
Este caso es algo particular: a través de esto busco recalcar que, a fin de cuentas, no todas las autoridades se enteraban de todo debidamente y que algunos estaban incluso en contra de las atrocidades cometidas y al final ayudaron en las investigaciones, dan testimonio y cuentan qué les hicieron hacer y qué pasó realmente (lo que se estaba escondiendo).. la brutalidad cometida que cobra casi 60 victimas en tres dias bajo la jurisdicción de Lagos quien no autorizó esto.


